24 y el tiempo real

27 12 2009

Y que llega a nuestras vidas Jack Bauer, ¡Oh Dios mío! Y con él una serie cuyo formato causaría un éxto y una nueva fórmula que genera interés y suspenso. Ahora analizaremos a esta serie que acaba de terminar su séptima temporada y que se ha convertido en un éxito a nivel mundial de la mano de un Neo-Rambo que no sólo ha generado raiting, sino también controversia en cuanto a los métodos y los límites que se deben de tener en cuanto a la lucha contra el terrorismo en Estados Unidos.

Jack Bauer

Jack Bauer

El tiempo real no es una novedad en los medios audiovisuales. Muchas series lo han utilizado en algunos capítulos y también hay antecedentes en cine. El teatro probablemente sea quien más ha utilizado el tiempo real en historias que suceden en un sólo lugar. Pero es 24 el primer programa de televisión que utiliza dicho formato como una premisa, es el tiempo real el primer objetivo de la serie y sin duda alguna la piedra angular para generar suspenso en el espectador.

Para los no conocedores 24 toma su nombre de 24 horas que serán transmitidas durante 24 capítulos, obviamente de una hora cada uno y una hora que es y puede ser cronometreada por el espectador. Presenciaremos entonces el peor día de la vida de Jack Bauer, el protagonista interpretado por Kiefer Sutherland, quien ha cambiado mucho desde aquellas épocas donde lo veíamos en Stand by Me o Good Boys. Jack en la primer serie es director de C.T.U. (Counter Terrorist Unit) que como su nombre lo indica tiene como misión detener ataques terroristas en suelo estadounidense.

Al presentar tiempo real nosotros como espectadores sabemos que si una bomba va a estallar en 5 min. podríamos sacar nuestro cronómetro y tomar el tiempo que tienen los protagonistas para detenerla, o no, lo cual genera suspenso desde el origen. La serie ha tenido muchísimos aciertos y uno de ellos, muy grande, es el hecho de haber demostrado que todo puede pasar. Es posible que la bomba explote, es posible que cualquiera sea un traidor coludido con los malos, o que el malo sea bueno. El consejo es no encariñarse con nadie, en verdad cualquiera puede morir. En cuanto a la línea dramática tenemos por lo general dentro de la macro historia una serie de micro historias, todo a partir de la amenaza de un ataque, pero cada ataque puede contener subhistorias cada una con sus puntos de giro, perfectamente planeadas para dejarnos en un punto de giro al final de cada capítulo, para por lo general, resolver el conflicto a mediados del siguiente, pudiendo entonces empezar un nuevo conflicto que gire al final del mismo capítulo garantizando así la adicción a seguir viendo la serie (adicción que a mi en lo personal ha hecho no seguirla por televisión sino hasta que sale la serie a la venta y así no tener que esperar una semana para ver lo que sigue). Entiéndase que la fórmula es muy buena, pero tiene sus reveses los cuales tocaremos un poco más adelante.

Antes de regresar a los riesgos de la fórmula, y a la consecuencia que en su momento tuvieron, también hablaremos de los métodos utilizados en esta serie de ficción que, en la vida real, ha generado controversia, principalmente en un tema: la tortura. Estamos hablando de un grupo de personas, empezando por el protagonista que tienen que detener a terroristas que están dispuestos a matar y morir por cumplir un objetivo, una misión. Y sabiendo que una vez atrapado uno de dichos terroristas pues es necesario hacerlo hablar para que revele dónde o qué o quienes van a efectuar un ataque, y nosotros con espectadores que tenemos el cronómetro en pantalla sabemos que no queda mucho tiempo. Así que pues la filosofía, por lo menos del protagonista y de muchos otros en la serie es que la tortura es un medio efectivo con el cual se consigue dicho fin. Éste junto con el punto anterior dan pie a al siguiente: Los riesgos de la fórmula.

Existen fórmulas de gran éxito, eso nos queda claro, pero es creencia y error de muchos productores el creer que las fórmulas van a funcionar siempre de la misma manera. Un formato o idea puede funcionar por muchas razones, y no necesariamente el repetirlo creará éxito. Algunos tienen éxito por ser novedad y no volverán a tener éxito en su repetición. Y otras fórmulas se vuelven cansadas o predecibles. En el caso de 24 la repetición de la fórmula empezaba a cansar, e irónicamente, lo impredecible se volvió lo predecible, es decir, piensa que el traidor es quien menos te imaginas y probablemente le vas a atinar. Y ya sabemos que Bauer, iba a ir tras un terrorista, lo iba a torturar, iba a obtener la información y de ahí al mismo patrón subiendo en una escala de importancias hasta llegar al mero mero malo.

Lo que seguía salvando a la serie era la genialidad de los escritores que seguían ofreciendo historias de gran interés, pero es la fórmula la que empezaba a flaquear. Es entonces al término de la temporada 6 que deciden hacer un gran cambio, y algunas tragedias locales ayudaron a los escritores. Por un lado Keifer en un acto de ironismo puro de la vida es arrestado por conducir en estado de ebriedad, lo cual retrasa grabaciones del programa, y por otro lado la huelga de escritores, dicho por ellos mismos, les da un break creativo que les permite regresar con otra frescura y poder escribir la que para mi, es la temporada más creativa después de la primera, la séptima.

No quemaré detalles para las personas que no hayan visto la serie o la última temporada, pero creo que puedo decir sin preocupaciones que una gran virtud de los escritores es empezar por llevar a juicio a Jack Bauer por sus actos de tortura, y es la forma en como puede la serie defenderse ante las críticas  y controversias que ha tenido en el exterior, en la última temporada tampoco existe C.T.U. lo cual también le da un gran giro que vale la pena ver.

El populismo gringo utilizaría una frase para definir la serie: must have. Recomiendo ampliamente a quien no la ha visto que la compre y que se programe en su agenda algunas horas al día para poder verla, pues créanme, he visto a gente que son relojitos y que dicen que no tienen tiempo estar verdaderamente enojados a las cuatro de la mañana sabiendo que tienen que ver otro capítulo, otro y ya.





Cantando por una oportunidad (parte 3)

8 12 2009

Por último, el reality de canto por excelencia a nivel mundial, American Idol, llega a México y a toda latinoamérica a través de su tropicalización: Latin American Idol.

Latin American Idol

La versión latina

En el 2001 Simon Fuller crea, en Reino Unido, Pop Idol, un formato de programa de realidad que tenía como premisa la búsqueda del siguiente ídolo pop para los ingleses. El programa tiene gran éxito pero no es hasta que en el 2002 que se realiza la versión gringa, American Idol, que el boom del programa se da con un tremendo éxito.

American Idol marca pautas en el formato que luego serían copiados no sólo por otros realities dedicados a cantantes, sino en mucho otros. Hablaremos sobre el formato en general de los “Lo que sea… Idol” pues se sigue al pie de la letra en todo país donde se ha realizado. Luego hablaremos de la tropicalización latinoamericana.

El formato era simple, sin embargo marca automáticamente una línea de éxito. Tres jueces, por lo general músicos, cantantes y productores combinados (hasta donde yo he visto en todos los formatos son dos hombres y una mujer), realizan en la primera etapa del programa castings por todos los estados de un país (en el caso de LAI en varios países). Esto es el primer gran éxito del programa, pues es altamente entretenido de ver, en este caso no tanto a los buenos, sino a los maletas con un autoestima que ahí te encargo. Es divertidísmo ver como llegan algunos que cantan peor que una foca y uno ya se viene imaginando lo que los jueces opinarán. La transmisión de los castings abarca prácticamente la mitad de la temporada y mientras van avanzando las etapas podemos ver el filtro de talento que empieza a haber y probabemente empezar a escoger algunos favoritos.

Sin duda ésta es una primera razón de éxito, pues además de lo entretenido que es ver los castings en verdad hay una selección por parte de los jueces hacia las mejores voces. De tal forma que cuando se empiezan a permitir las llamadas del público ya se hace sobre la base que todos los que están concursando muestran un mínimo de talento que garantizará la calidad de los siguientes programas y la credibilidad del mismo.

Para la segunda fase los cantantes interpretarán canciones, apoyados por asesores y los jueces buscarán dar su opinión, para que mejoren o algunas veces sólo para molestar o alagar, y el público votará por sus favoritos, así se irán eliminando los menos populares hasta tener a un ganador escogido por el público. El programa en sus diferentes versiones en todo el mundo ha impulsado carreras de grandes artistas que se siguen manteniendo en el gusto del público gracias a su talento. Uno de los grandes éxitos que tuvo el programa fue el de tener un juez como Simon Cowell, quien era el juez… ehhh, cómo decirlo para no decir ojete… ¡malvado!, el juez malvado que  no tenía pelos en la lengua. Su fama creció como la espuma y su estilo también fue copiado por un sinnúmero de shows de todo tipo alrededor del mundo. Prácticamente puedo asegurar que en ningún programa de realidad donde haya jueces falta ahora aquél rudo y frío, como Simon Cowell.

Para la versión latinoamericana hay un pequeño cambio, en el sentido que es la primera edición que abarca muchos países, lo cual fue un acierto porque siendo transmitido en un inicio por televisión de paga exclusivamente (Sony Entertainment Television) pudo abarcar más público. Sin embargo ha tenido éxito y ya nos encontramos en la cuarta temporada. No es un éxito que compita con el que pueda dar la televisión abierta pero ofrece Sony un programa de alta calidad y que probablemente el que mejor entrega la promesa de oportunidades para sus concursantes.

Lo que quiero resaltar es la simpleza de un programa que ha comprobado un éxito rotundo, es muy común que cuando se encuentran buenas fórmulas los productores quieran acentuar todo lo que creen que fue lo que dio éxito. Y no es que no sean elementos buenos, sino que al intentar intensificarlos empiezan a perder dimensión y van poco a poco modificando formatos hasta el punto donde el programa ya no trata de lo que en un origen pretendía ser. Eso estuvo clarísimo, pero voy a tratar de ejemplificarlo.

Latin American Idol presenta un programa para impulsar cantantes, es una idea simple. Luego durante los castings y conciertos es común ver una que otra cápsula que nos habla un poco sobre la vida del concursante y nos permite conocer su lado humano. Al tener éxito estos documentales llega un productor que está realizando La Academia, y que inspirado también por Big Brother y por otros éxitos de lo íntimo decide darle más énfasis a la vida personal y podemos ver cómo antes de cada canción le preguntan al concursante sobre cómo su papá le pegaba de chiquito, y créanme, hay una línea muy delgada entre eso y: ¡Que pase el amante! de Laura en América. Aquí hacen pasar al papá; nada más en el último capítulo que vi, Lola Cortés llegó volando como Peter Pan para darle a uno de los concursantes un anillo de compromiso para su novia. Y los conductores presionando al chavo para que le pidiera matrimonio. ¡Párteme el alma!, ¿hasta dónde hemos llegado? En otra generación decidieron invertirle a la escenografía, así que pusieron ¡un escenario con focas! y como 40 bailarines y performers en escena que les juro que si no es porque al director de cámaras se le ocurría de vez en cuando hacerle su zoom in al cantante, no sabríamos ni de quién se trata el programa.

No basta invertir, hay que hacerlo con inteligencia y con sentido de lo que el programa está persiguiendo, si el programa trata de buscar talento entonces se deben de buscar verdaderos potenciales y no sólo buscar historias que puedan conmover al público. Al final la gente igual se va a identificar y a encariñar con alguno y se va a entretener con calidad, y eso garantizará credibilidad y por lo tanto más programas y por lo tanto lealtad por parte del espectador. Estamos hablando de la misma conveniencia de por qué hacen lo que hacen, sólo propongo caminos más simples. Con esto no me refiero a austeros, me refiero a encaminarse a un objetivo y dar todo lo que se tenga en cuanto a creatividad y producción para alcanzarlo. Los ejemplos ahí están, y por algo funcionan, y por algo algunos otros dan para años de temporadas cada vez con más raiting y otros no.

Los invito a opinar sobre sus favoritos y sobre qué elementos de cada programa les llama a ustedes la atención.

Cambio.





Cantando por una oportunidad (parte 2)

7 12 2009

Continuemos con nuestra serie de Reality Shows dedicados a buscar talento en el canto. Ahora toca el turno a un giro que le da Televisa a un formato establecido, Hablemos entonces de Cantando por un sueño.

Este reality viene de una adaptación, desde Operación Triunfo Televisa había decidio mantenerse alejado de los shows de cantantes mientras Tv Azteca a pesar de algunos otros intentos no logró hacer triunfar ningún otro show que no fuera La Academia. La Televisora de San Ángel entonces consigue los derechos de un programa que había tenido gran éxito en Estados Unidos: Dancing with the stars. El formato donde ilustres desconocidos se unen a un famoso para competir demuestra tener muchísima fuerza, y además, Televisa hace las cosas bien comprando la franquicia y produciéndola tal y como es. Tv Azteca intenta hacer los mismo que había hecho con Operación Triunfo y La Academia, y cuando se entera de los planes de Televisa intenta salir un domingo antes con una versión “Simi” dentro de otro porgrama que ya se estaba llevando a cabo llamada Aplauso, Aplauso, el cual no triunfó y además seguía teniendo la inigualable mala conducción del señor Tacher.

Debido al éxito de Bailando por un sueño, Televisa repite la fórmula varias veces más, hasta animarse a darle un giro al programa y lo convierte en un show de cantantes. Le siguen dando el giro emocional por la parte de los sueños de los concursantes, buscando también historias desgarradoras para el alma, cosa en la que probablemente yo nunca estaré de acuerdo, pero bueno, ya lo podemos llamar Mexican Style. Por otro lado el casting está muy bien hecho, pues estamos hablando de concursantes que realmente cantan, que tienen talento, y que convierten el programa en verdad en una competencia real de habilidad vocal. Apoyados por profesionales del canto, una orquesta en vivo, y buscando que la producción se enfoque en los cantantes y no en ningún performace distrayente, Cantando por un sueño demuestra que la fórmula del soñador talentoso, en compañía de los famosos, talentosos también, genera lo suficiente para un programa de entretenimiento exitoso, y que supera lo que venía haciendo La Academia.

Por otro lado, la promesa cambió, lo cual es algo interesante, tanto Operación Triunfo como La Academia anteriormente prometían a los concursantes una carrera, un disco, una firma con una disquera. Ante los exitosos fracasos que tuvieron los integrantes de dichos espectáculos con todo y el apoyo de las Televisoras ahora el premio se convierte en el cumplir un sueño, y después se cambiaría por dinero en efectivo o premios relacionados en este sentido con los concursantes. Sería interesante analizar por qué no han salido nuevos artistas hacia el medio a través de los programas, aunque queda un programa de realidad de cantantes que lo sigue buscando, por concepto, por pricipio, y es del cual hablaremos en la parte tres del post próximamente.

Buen día





Glee!

7 12 2009

Pues aquí publicando mi primer post, si no tienes ni idea de qué trata este Blog te recomiendo dar click al botón de Acerca de…

Cast de Glee

Estereotipos pero ni tanto.

Glee llega a México a través de Fox hace un mes (Noviembre 2009) y hemos podido ver hasta ahora cuatro capítulos de una serie que ya ha demostrado su éxito en Estados Unidos, y por lo que he podido ver, mucha gente la sigue también en nuestro país. La premisa es sobre los estudiantes de una preparatoria gringa y para ser más específico sobre una actividad extraescolar cuya función sólo puedo traducir como el Coro, aunque no es sólo un coro, también bailan y realizan una especie de performance alrededor de sus canciones, en México hemos podido ver una actividad muy similar en conciertos ensamble que acostumbra hacer el Tec de Monterrey y otras escuelas.

La serie aprovecha muy bien tendencias que se vienen dando desde hace años en Estados Unidos y que han tenido un impacto mundial, series como Beverly Hills o películas como High School musical marcan buenas pautas para iniciar una serie como ésta (y eso que los autores nunca vieron Cachún Cachún Ra Ra). Sin embargo no se detiene ahí, en Glee como bien su publicidad lo decía en los previos, podemos encontrar los clásicos estereotipos de las series o películas de prepas, como el galán que no es tan superficial, la porrista que es malvada, la tontita que no es tan fea si se arregla, la gorda traumada pero que puede ser tu mejor amiga, etc. Sobre esto si quiero hacer mucho incapié, porque es aquí donde creo que reside no sólo el éxito de la serie sino la admiración que puedo sentir por sus creadores que no se limitan a imitar, hay propuesta.

A diferencia de High School Musical, una película hecha por Disney, Glee, creada por el autor de Nip Tuck, prefiere aprovechar todos los conflictos internos que pueden tener los adolescentes, así como los de los adultos alrededor de ellos, para darle un giro oscuro, y con oscuro sólo me refiero a que no todo es miel sobre ojuelas. Cuando uno está en búsqueda de su personalidad vamos a encontrar muchas contradicciones entre lo que uno quiere ser y aparentar y lo que realmente uno es. Es ese encuentro lo que genera los conflictos internos, pero también lo que hace que los personajes no sean blanco y negro y por lo tanto las historias sean más humanas. No vamos a encontrar a la totalmente mala, o la totalmente buena, sino vamos a encontrar un giro desde conflictos de personalidad, de interés o hasta perversiones sexuales. Glee buscando un público más adulto presenta personajes lo suficientemente interesantes para mantener una serie y comercialmente una propuesta que abarca muchos targets, inclusive aquellos que no sean fanáticos de los musicales.

Por otro lado, por supuesto un gran, gran atractivo de la serie es la carga de performance musical que contrae. No que el hecho que el programa trate sobre un coro sea suficiente para ver varios actos, también es utilizado dicho recurso para mostrarnos eventualmente lo que los personajes están sintiendo o pensando. Es la exclente contextualización de las canciones (hasta ahora sólo covers) lo que también me parece hace que el público pueda identificarse más con esta modalidad de la serie.

Ahora bien, el reto. Como bien lo he dicho la serie cuenta no sólo con los personajes bien estructurados para darnos suficientes conflictos y mantener una serie durante mucho tiempo, una premisa lo suficientemente buena para generar grandes capítulos de alto entretenimiento. Dentro de la premisa ya pudimos detectar el triángulo amoroso y la fricción sexual que encontraremos durante la serie, pero lo interesante también es qué tanto nos puede dar este grupo de Glee en cuanto a sus metas y a su crecimiento. Por supuesto al principio pudimos notar un grupo de “loosers” (a la que hace alusión la L de Glee en su publicidad) que entran a una actividad menospreciada y que gracias al profesor humano y fabuloso empieza a crecer. Si en esta primera temporada los vemos ganar los intercolegiales, y luego los nacionales, etc., habrá que ver qué tanto los retos pueden mantener el interés del público, de tal forma que la serie no se transforme en una serie antes vista de preparatoria con un muy buen coro que nos deleita cada capítulo. Por el momento, vale la pena seguirla.








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