¡Lectores! Pues aquí muy contento porque ya el blog tiene su propio dominio: elpuntoe.com, así que los invitamos a que lo compartan con sus amiguitos. Y también contento porque viene ahora mi primer post sobre teatro, y con una obra con la que tuve un contacto muy cercano debido a que mi hermano hizo la escenografía, la iluminación y la dirección de producción. Afortunadamente, como este blog está dedicado a hablar más sobre los formatos y las fórmulas no tendré que hacer uso de la adulación familiar pues no pienso hablar de su trabajo, aunque, cabe decirlo, fue impecable. Hablemos entonces de una obra que en los setenta al hacerse película inicia un fenómeno nunca antes visto en el cine de culto, y que ahora, Alejandro Medina, Antonio Escobar y Producciones Aragua nos traen a México con la idea de mantener los mismos elementos que han hecho tan exitosa a la película. Estamos hablando del Show de Terror de Rocky.
A principios de los setenta, Richard O’brien escribe y monta en Inglaterra el Show de Terror de Rocky como un homenaje a las películas de monstruos y extraterrestres que se proyectaban en las funciones de media noche en los cines, películas como Nosferatu o Frankenstain, aunque no estoy seguro pero en una de esas hasta El Santo contra las momias. El punto es que este tipo de películas inspiran su obra y tiene gran éxito. De ahí que en 1975 se decide hacer la película que no triunfa de manera habitual cuando sale a cartelera, sino después, cuando la productora decide proyectarla en las funciones de media noche de los viernes. Es aquí donde empieza el fenómeno.
¿De qué trata El Show de Terror de Rocky?, yo daría como premisa que es principalmente un desmadre, en serio, ése es mi resumen en una sóla palabra, pero voy a extender un poco mi descripción. Brad y Janet (Candy y Paco en México), los personajes principales deciden casarse, y cuando están en camino a avisarle a un profesor sobre el casamiento, se atascan en medio de un bosque y tienen que pedir ayuda a un castillo cercano. El amo de dicho castillo es un trasvesti, bisexual, doctor, científico y probablemente uno de los personajes más versátiles de la historia, ah por cierto, está loco. Y gracias a este personaje y a los otros serecitos que habitan en el castillo, Brad y Janet se enfrentan a sus instintos más básicos, primitivos y animales lo cual ofrece una extraña clase de entretenimiento. Al igual que la obra, la película es musical y para quienes no están relacionados, El baile del sapo de Timbiriche es la traducción que hace Julissa de la canción “Time Warp” cuando trae la obra a México en los 80′s con el reparto de Cachún Cachún Ra Ra.
No podemos hablar de una fórmula de éxito para la película, porque la realidad es que su éxito se dio de manera fortuita. Cuando se empieza a proyectar en las funciones de media noche un grupo de fans empieza a regresar todos los viernes a verla otra vez, en una ocasión alguno de ellos gritó algo que tenía que ver con la película y todos rieron, así que la siguiente vez todos lo gritaron además de gritar otra cosa, y así poco a poco se fuerton metiendo más y más al punto de llevar utilería, vestirse como los personajes y actuar la película en vivo al mismo tiempo que se proyectaba. El ambiente se fue poniendo tan bueno que más y más gente empezaba a ir, y esto se empezó a extender a todo lo largo de Estados Unidos y luego a todo lo largo del mundo, donde hasta la fecha se proyecta en Halloween en salas de todo el globo y fans van y hacen lo que tienen que hacer cuando lo tienen que hacer. No existe ninguna otra referencia a un fenómeno así, podemos ver que cuando Star Wars se reestrenó las personas se disfrazaban y se sabían la película de memoria y gritaban y se emocionaban. Pero aquí estamos hablando que los fans tienen prácticamente un guion ensayado y tooodos gritan al mismo tiempo lo que tienen que gritar y actúan lo que tienen que actuar y avientan lo que tienen que aventar durante toda la película, es una experiencia muy entretenida.
Ahora bien, este accidente se convierte en formato, en fórmula para las proyecciones de la película alrededor del mundo. En México Julissa trae la versión teatral a México, sin embargo las traducciones son muy fresas, por ponerles un calificativo (digo, la traducción del Baile del Sapo nomás no tiene nada que ver con la versión original) e ignoro el éxito que haya o no tenido dicha versión, lo que si sé es que la participación del público ni siquiera se tomó en cuenta.

El Show de Terror de Rocky en México
En el 2009 se empieza a montar una nueva versión mexicana de la famosa obra de teatro bajo la dirección de Alma Muriel en su ópera prima. Existen importantes variantes de ésta versión comparada con la de Julissa y también con la original. Por una parte se decide hacer la obra como es de fuerte, con sus vestuarios, sus fajes, sus orgías y todo lo que originalmente pasa, también se le agrega algo que no tiene ni la versión fílmica original, que es el uso de drogas. Yo sé que igual algunos ya se están espantando ahorita y van a decidir no ir, a ellos les digo, no se preocupen, el tono está muy bien dirigido y la obra por lo tanto es inevitablemente divertida. Un elenco con gente talentosa, y me refieron que prefirieron talento a fama, lo cual es feo que lo tenga que mencionar como una virtud cuando debería ser una característica de todo espectáculo. Y también atractivos visuales tanto para hombres como para mujeres. Con un gran diseño, a pesar de ser un teatro pequeño, nos deja la sensación que hay una gran producción. Sin embargo lo más importante que quiero mencionar en cuanto al formato, es que los productores deciden incentivar lo que ha hecho que el Show de Terror de Rocky sea tan éxitoso, y esto es la participación del público.
Al entrar a la sala el staff entrega al público un kit de participación, que consta de una bolsita con un periódico, una venda, un silbato, un guante de latex y una luz de neón. En el manual se puede leer lo que hay que hacer con esta utilería y en qué momento de la obra, además de venir indicaciones de qué gritos hacer en ciertos puntos del musical y otras instrucciones. El narrador, dentro de la obra además orienta al público para que sepa qué onda. Es en verdad muy entretenido y sorprendente ver cómo todo el público participa y se involucra, el objetivo es también, que los fans empiecen a regresar y se vayan creando poco a poco gritos personalizados a esta versión y a nuestro país.
El reto. El involucrar al público se me hace un gran acierto, por otro lado se debe ser cuidadosos, pues a diferencia de la versión fílmica y contrario a un personaje en una película que no puede escuchar ni vivir ni hacer nada con la participación, el actor en vivo puede que esté de repente de acuerdo o no con lo que se le está gritando o diciendo, y también que se sienta en la necesidad de responder de acuerdo a su personaje, e improvisar. Esto es un arma de dos filos porque las improvisaciones, más cuando funcionan, pueden motivar al actor a enfatisarlas en una siguiente función, y poco a poco ir modificando la versión original hasta perder el control, perder personaje e ir perdiendo público. Si la obra ha sido exitosa se debe cuidar que se mantenga así, en la simpleza de lo que le dio el éxito, y exaltando la calidad en la producción y la excelente decisión de dejar que el público tenga la capacidad de involucrarse. De seguir así no dudo que seguirán teniendo muchísimo éxito.
Recomiendo mucho ver la obra que se presenta de viernes a domingo en el Teatro Arlequín, que se encuentra en la calle de Manuel Villalongín frente al Monumento a la Madre. Saludos!